Saltar para: Post [1], Pesquisa e Arquivos [2]

Monarquia Española

Monarquia Española

28/10/15

Tiaras y Coronas

"Este collar un día será tuyo”, le decía la reina Victoria Eugenia a la Condesa de Barcelona, mientras repasaban juntas un álbum. De lo visto y esperado a lo recibido todo un mundo, aunque a diferencia de Holanda, Inglaterra, Dinamarca o Suecia, el estado español no dispone de un tesoro. No existen, por tanto, las llamadas joyas de la Corona –aunque algunas piezas como la corona y el cetro se guarden en el Palacio Real-, ya que todas ellas son propiedad privada de la Familia Real española. Estas piezas, de enorme valor económico e histórico, tienen como titular al Jefe de la Casa Real, por decisión de la abuela del rey Juan Carlos, que creía que si algo distingue en apariencia a una Reina es su corona.

Cumplió lo prometido y, a su muerte, encargó señalar y separar aquellas joyas calificadas para la dinastía como "las de pasar": "Las alhajas que recibí en usufructo del rey Don Alfonso XIII y de la misma Infanta Isabel (...) desearía, si es posible, que se adjudicasen a mi hijo don Juan, rogando a éste que las transmita a mi nieto don Juan Carlos. El resto de mis alhajas, que se repartan entre mis dos hijas". Doña Sofía recibió estas piezas de las manos de su suegra, la Condesa de Barcelona, y ahora, después de haber lucido algunas de estas legendarias joyas por última vez como Reina de España para su despedida durante la gala en honor al Presidente de México, se las cederá a doña Letizia, quien no las ha usado nunca en su condición de Princesa.

Con información de la obra de Fernando Rayón y José Luis Sampedro: «Las joyas de las reinas de España. La desconocida historia de las alhajas reales» (Planeta)

TIARA DE LIS. Fue creada en 1906 por la firma española Ansorena en platino y brillantes en forma de cestillo con charnelas que permiten lucirla cerrada o abierta. Un regalo de Alfonso XIII a su prometida, la princesa Victoria Eugenia de Battemberg, quien la luciría el día de su boda, el 31 de mayo de 1906. Fabricada en platino con incontables diamantes engastados sobre mil granos, la diadema de excepcional valor presenta flores de lis, emblema heráldico de los Borbones, unidas por roleos y hojas vegetales de diamantes y ondas decrecientes. Es la pieza más importante de la colección de joyas de la Familia Real y ha sido lucida por la reina Sofía en grandes solemnidades. La primera vez que la Reina usó esta diadema fue durante una cena ofrecida por la reina Isabel II en Inglaterra.

DIADEMA DE CARTIER DE LA REINA ENA. Diseñada por Cartier en 1920 es de inspiración art-decó y está orlada con diamantes y perlas sobre una base de platino. La diadema lleva siete enormes perlas, que sustituyeron a las esmeraldas de Eugenia de Montijo. Seis en cada roleo vegetal abrazada por círculos de diamantes, y la séptima coronando la diadema. La pieza ha sido llevada por dos Reinas de España, la reina Victoria Eugenia y, después de 1975, por la reina Sofía.

EL COLLAR DE LAS PERLAS RUSAS. El rey Alfonso XII regaló a su primera esposa, la reina Mercedes, este fabuloso collar de 41 perlas purísimas –después aligerado en cuatro- y broche de diamante. La pieza que originariamente pesaba 2.105 gramos fue realizada en la Rusia Imperial y ha sido usado desde el siglo XIX hasta nuestros días por la reina María Cristina, la reina Victoria Eugenia, la Condesa de Barcelona y doña Sofía. La Reina, en la imagen de la derecha con la pieza, ha lucido este collar en las ocasiones más solemnes junto a la llamada falsa perla Peregrina - Peregrina II-, cuyo peso es de 218,75 gramos, y, en otras, con el pendetif de rubíes y diamantes que heredó de su madre, la reina Federica de Grecia. 

DIADEMA DE LA CHATA. Creada en el año 1867 por la joyería Mellerio, de París, por encargo de Isabel II, para la boda de su hija la infanta María Isabel con el príncipe Cayetano María de Borbón- Dos Sicilias. Conocida también como la diadema de las conchas por sus motivos marinos, representa el mar a través de las conchas y la espuma de las olas por la sucesión de las perlas pinjantes en forma de pera. La joya -entregada por la infanta doña Isabel, a su sobrino Alfonso XIII, en el exilio- pasó a don Juan de Borbón y a su esposa, doña María, a la muerte de la reina Victoria Eugenia y de los Condes de Barcelona a doña Sofía, en 1962, a quien se la regalarían con motivo de sus esponsales. Doña Letizia ha usado esta joya en una única ocasión durante su década como Princesa de Asturias en la visita de Estado de la Presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal-Arroyo, en diciembre de 2007.

EL COLLAR DE CHATONES. La reina Victoria Eugenia dejó al morir al menos dos collares de chatones: el primero, al que se refiere denominándolo "el más grande", lo recibió en usufructo de Alfonso XIII el día de su boda. La pieza pasó a su hijo don Juan y más tarde a su nieto el rey don Juan Carlos. Este collar, realizado por Ansorena se formó a partir de una gargantilla de 30 chatones tallados en forma redonda, engastados a la rusa y montados en platino. El segundo, de menor tamaño -27 diamantes-, correspondió por herencia a don Jaime y fue subastado por la viuda de éste en 1982. La pieza, al parecer, fue adquirida por alguien cercano a la Familia real española. Con lo que doña Sofía, en la imagen de la izquierda con los chatones, dispondría de los dos collares.

TIARA DE LA REINA MARÍA CRISTINA. La joya perteneció a la reina María Cristina (la segunda esposa del rey Alfonso XII), archiduquesa de Austria, quien la usó por primera vez en 1906. Tras su muerte, hereda la pieza su hijo, el rey Alfonso XIII, quien, a su vez, y con motivo de las nupcias de su hijo, don Juan, con doña María de las Mercedes, futuros Condes de Barcelona, se la regala a su nuera en 1935. La diadema tiene forma de lágrima invertida y está coronada por dos filas de catorce perlas. En los últimos años doña Sofía, en la imagen de la derecha con la pieza, la ha usado en tres ocasiones: en su visita de Estado a Noruega y como anfitriona del Rey de Arabia Saudí y la Presidenta de Filipinas. 

palacio-11a.jpg

TIARA DE NIARCHOS. Un regalo del armador griego Stavros Niarchos a doña Sofía con motivo de sus esponsales en 1962. La pieza que puede ser usada como collar, como sautoir, como gargantilla y como diadema (de una, dos o tras hileras), está montada en oro con rubíes en cabujón rodeados de brillantes y, estos a su vez, de rubíes más pequeños. La joya se complementa, además, con unos pendientes a juego con dos rubíes de cabujón ( en cada uno) rodeados por brillantes.

El mismo año en el que doña Sofía recibía del millonario griego el espectacular regalo, la actriz Sofía Loren y Audrey Hepburn, promocionaron la firma Van Cleef et Arpels apareciendo en anuncios fotográficos con el mismo collar. La joyería parisina fue punto de referencia durante toda la década de los sesenta y muy especialmente, el año 1967, fecha en la que el emperador del Irán le encarga la pieza con la que coronaría a su esposa, la emperatriz Farah.

 

A estas piezas históricas, podrían unirse, -aunque ya no por tradición dinástica- las otras dos diademas que doña Letizia ha señalado como sus favoritas. La prusiana, con la que se casó, y la floral.

DIADEMA FLORAL DE MELLERIO. Esta pieza, que ahora tanto le gusta a la Princesa, fue realizada por Mellerio en París (1867) y está compuesta por cinco flores -dos iguales a los lados- y una central, de mayor tamaño, con su tallo y sus hojas.

DIADEMA PRUSIANA. Ha sido una pieza muy significativa en la vida de doña Sofía. Fue, de hecho, una de las preferidas de su abuela, que recibió como regalo de bodas de su padre, el Kaiser Guillermo II, último emperador alemán, cuando contrajo nupcias con Ernesto Augusto III, heredero de la casa Hannover,  así como también de su madre, la reina Federica, que también la eligió para casarse con el futuro rey Pablo. La tiara, de platino y estilo imperio -las columnas recuerdan al Partenón y el remate de hojas, a las coronas de laurel de los atletas vencedores-, fue diseñada por el joyero Koch y se caracteriza por el valioso brillante que cuelga en el centro en forma de lágrima.

DIADEMA PRINCESA. Un siglo después de que el Rey Alfonso XIII encargara la diadema nupcial de la Reina Victoria Eugenia a la Casa Ansorena, esta misma firma de joyeros decidió crear una tiara de perlas y diamantes para doña Letizia. Ansorena, que unió el pasado con el presente al realizar, en 1906, la joya estrella de la Monarquía española —la tiara de las flores de lis—, ha vuelto a ensamblar el presente con el futuro con el sencillo, moderno y elegante diseño de la diadema Princesa, que lleva 450 diamantes talla brillante y cinco pares de perfectas perlas australianas, elegidas entre 3.000 gemas. "Este trabajo fue, ante todo, uno de los últimos deseos de nuestro padre, que falleció en febrero de 2006. Tan sólo algunos meses después de que, por indicación del príncipe, se nos comunicara que la pieza les había parecido preciosa", apuntan los hermanos Ansorena, Jaime, Elena y Cristina, quienes colaboraron en la realización de la joya y continúan, a día de hoy, liderando el oficio que la Casa Real reconoció por partida doble a sus antepasados: Celestino de Ansorena, fundador de la saga, fue nombrado, en 1869, joyero y diamantista de la Real Casa; cuarenta y tres años después (1912), Ansorena se convirtió, bajo el reinado de Alfonso XIII, en proveedora de la Real Casa. 

crown--a.jpg

CORONA Y EL CETRO.  

La corona. Se trata de una modesta corona de enormes dimensiones (390 milímetros de alto, un diámetro máximo de 400 milímetros y un aro, el que se ceñiría a la cabeza de realizar esta función, de 185 milímetros de diámetro), no alcanzando su peso un kilogramo. Realizada en plata sobredorada, luce en su interior un forro, a modo de bonete, en terciopelo rojo, visible través de diademas que confluyen en el orbe superior en el que se asienta la cruz, emblema de la catolicidad de nuestros monarcas. La corona, que al parecer fue fabricada en 1775 por el platero real Fernando Velasco, no podría tasarse, al margen de su valor histórico, en más de 1.200 euros. 

 

El cetro. La colección del Patrimonio Nacional custodia también una maza de gala, especie de bastón de mando, formada por tres cañones de plata sobredorada, recubiertos con una filigrana, también de plata, que conserva restos de esmaltes verdes azul con motivos vegetales. Los cañones están separados y rematados por cuatro anillos de granates de talla rectangular, rematándose el conjunto por una bola de cristal de roca, tallada a rombos y perforada. La pieza mide 680 milímetros.

Las apariciones de la maza, convertida por el uso en cetro real de España, son paralelas a las de la corona funeraria de plata. Consta su presencia en las juras regias desde 1843 hasta 1975. Ambos objetos están representados en diferentes retratos regios, destacando los de Isabel II. No obstante, son innumerables los ejemplos de retratos de todos los reinados en los que se representan a diferentes reyes y reinas con coronas ficticias.

Mais sobre mim

imagem de perfil

Arquivo

  1. 2017
  2. J
  3. F
  4. M
  5. A
  6. M
  7. J
  8. J
  9. A
  10. S
  11. O
  12. N
  13. D
  14. 2016
  15. J
  16. F
  17. M
  18. A
  19. M
  20. J
  21. J
  22. A
  23. S
  24. O
  25. N
  26. D
  27. 2015
  28. J
  29. F
  30. M
  31. A
  32. M
  33. J
  34. J
  35. A
  36. S
  37. O
  38. N
  39. D
  40. 2014
  41. J
  42. F
  43. M
  44. A
  45. M
  46. J
  47. J
  48. A
  49. S
  50. O
  51. N
  52. D

Subscrever por e-mail

A subscrição é anónima e gera, no máximo, um e-mail por dia.