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Monarquia Española

Monarquia Española

05/12/15

Otras Residencias Reales Españolas

La Mareta

La Mareta es una casa que el Rey Hussein de Jordania regaló a Don Juan Carlos en 1989 y que el entonces Monarca cedió ese mismo año a Patrimonio Nacional. Desde entonces, la Familia Real ha utilizado ocasionalmente esta residencia para pasar unos días de vacaciones y se la ha ofrecido a determinados mandatarios extranjeros para cortas estancias.

 

 

10/11/15

El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial es el monumento que mejor resume las aspiraciones ideológicas y culturales del “Siglo de Oro” español, expresadas aquí mediante una síntesis original de formas artísticas italianas y flamencas por impulso de Felipe II.

Agrupando en un edificio varias funciones, San Lorenzo el Real nace como un monasterio de monjes de la orden de San Jerónimo, cuya iglesia sirviese como panteón del Emperador Carlos V y de su mujer, así como de su hijo Felipe II, sus familiares y sucesores, y donde los frailes orasen ininterrumpidamente por la salvación de las personas reales. Asimismo, cuenta con un palacio para alojar al rey, como patrono de la fundación, y a su séquito. El colegio y el seminario completan la función religiosa del Monasterio, y la Biblioteca se establece para estos tres centros. Este esquema se mantiene, en cierto modo, en la actualidad. La figura de Carlos V es decisiva en la fundación de este Real Sitio por lo mucho que influyó en el espíritu de su hijo, por el ejemplo de sus últimos años pasados entre los monjes jerónimos de Yuste y por la necesidad de dotarle de una digna sepultura.

Una vez decidido a fundar el Monasterio, Felipe II comenzó en 1558 a buscar su emplazamiento, que quedó fijado a finales de 1562, comenzándose la obra según el proyecto o “traza universal” de Juan Bautista de Toledo. En 1571 la parte del convento estaba ya más o menos concluida; en 1572 se comenzó la “casa del rey” y en 1574 la Basílica, finalizada en 1586 y consagrada en 1595, fecha que puede considerarse la del final de la Obra, aunque la última piedra se colocase en 1584 y la tarea decorativa se prolongase algunos años. El rey supervisó con cuidado toda la construcción. No puede considerarse desde luego obra de un arquitecto, sino fruto de una compleja colaboración en la que destacan dos proyectistas, Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera. Al primero, que había trabajado en el Vaticano como ayudante de Miguel Ángel, le corresponde la disposición de la planta general y la mayor parte de las trazas. Durante el periodo en el que el segundo dirigió las obras se edificó la mayor parte del conjunto, y en ello bastantes partes que no habían sido diseñadas por Toledo. Teniendo en cuenta las numerosas consultas a otros arquitectos italianos y españoles para llegar a las síntesis finales, hay que considerar que la obra de El Escorial es una emanación particularísima del carácter de Felipe II.

Esenciales en el conjunto de El Escorial son la Biblioteca Real y los panteones: el de reyes y el de infantes.

Felipe II vivía en San Lorenzo de Semana Santa a otoño, sobre todo al final de su vida; sus sucesores pasaban aquí por lo general dos o tres semanas en noviembre. Fue Felipe V quien estableció la costumbre de pasar aquí todo el otoño hasta principios de diciembre, y esa regla fue seguida por el resto de los Borbones hasta Isabel II.

El Monasterio quedaba aislado en medio del campo, con sólo unos edificios de servicio para el palacio y el monasterio: las dos casas de oficios y la Compaña. Pero Carlos III ordenó la creación de una pequeña ciudad cortesana cuyo arquitecto fue Juan de Villanueva, quien asimiló a su formación clasicista italiana el espíritu nacionalista que El Escorial adquirió para la cultura de la Ilustración española. Destacan entre sus obras la Casa de Infantes y la del Ministro de Estado.

El Panteón de los Reyes

Todos los Reyes de España desde Carlos V, excepto dos, están enterrados en el Panteón Real del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Las dos excepciones son Felipe V, que optó por la Colegiata del Real Sitio de La Granja de San Ildefonso para descansar junto a su segunda esposa, Isabel de Farnesio, y Fernando VI, hijo del anterior, que fue enterrado por expreso deseo en el Real Monasterio de la Visitación de Madrid, más conocido como las Reales Salesas, que había fundado junto a su esposa, Bárbara de Braganza.

En el Panteón Real descansan Carlos V, Felipe II, Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Luis I, Carlos III, Carlos IV, Fernando VII, Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII, así como las Reinas que fueron madre de Rey y el Rey consorte Francisco de Asís, marido de Isabel II. Sólo hay una excepción, la de Isabel de Borbón, primera esposa de Felipe IV y que murió sin dejar sucesor al Trono, pero que fue enterrada en el Panteón por el interés que dedicó a su construcción.

Aún quedan tres sepulturas vacías en el Panteón de Reyes, pero están asignadas a los padres de Don Juan Carlos, Don Juan de Borbón y Doña María de las Mercedes, y a su abuela, la Reina Victoria Eugenia, cuyos restos se encuentran actualmente en la antesala del Panteón. En esta sala, llamada el pudridero, los restos mortales tienen que permanecer 25 años antes de ser trasladados al Panteón de Reyes o de Infantes. La Reina Victoria Eugenia los cumplió el año pasado, ya que aunque falleció en 1969 en Lausana (Suiza) sus restos fueron trasladados a El Escorial en 1985. Cuando estos cuerpos sean depositados en sus sepulturas definitivas, el Panteón Real quedará sin espacio para nuevas tumbas, salvo que se realice una reforma.

El Panteón de los Infantes

 

 

El Panteón de Infantes del  Monasterio de El Escorial se ubica en la misma cota que el Panteón de Reyes, pero bajo la zona del convento. Finalizada su construcción en 1888, está destinado a príncipes, infantes, y reinas que no han sido madres de reyes. Con paredes y pavimentos de mármol blanco es digno de especial mención el sepulcro del Infante Don Juan de Austria, diseñado por Ponciano Ponzano y ejecutado por Giuseppe Galeotti. Actualmente están ocupados 36 de los 60 nichos de que consta

Los infantes cuentan también con su propio pudridero, en el cual actualmente se encuentran los restos del infante Jaime de Borbón (tío paterno del Rey Juan Carlos), don Luis de Baviera (primo), doña Isabel Alfonsa de Borbón (sobrina de Alfonso XIII) y don Carlos de Borbon-Dos Sicilias (primo segundo del Rey Juan Carlos).

Jardines del monasterio y de las casitas

Dos lados del Monasterio –Norte y Oeste- están flanqueados por la Lonja, y los otros dos por los jardines en terraza, a la italiana, con trazados rectilíneos de boj podado en recuadros. A lo largo de la fachada sur y parte de la oriental se extiende, bajo las ventanas de las celdas monásticas, el jardín de los frailes. Más allá de éste, en un nivel inferior, se encuentra la huerta que también estaba organizada mediante calles rectilíneas.

La terraza al Este del edificio está ocupada por otros jardines cerrados, similares en todo al de los frailes pero separados de éste por muros con hornacinas puesto que estaban destinados a las personas reales, ya que rodean la Casa del rey y amenizan la vista desde las ventanas de palacio.

27/11/14

Palácio de Marivent

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El Palacio de Marivent es una construcción moderna situada en el núcleo turístico de Cala Major en Palma de Mallorca, España. Es utilizada por el rey de España, Felipe VI y su familia como residencia de verano, siguiendo la tradición emprendida por su padre el Rey Juan Carlos I, cuando participaban en las competiciones de veleros de la Copa del Rey de Palma de Mallorca.

A diferencia de la residencia oficial del Palacio Real de la Almudaina, Marivent no pertenece al conjunto de residencias de la Familia Real Española, de Patrimonio Nacional, sino que su titularidad corresponde a la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares. Pese a ese carácter de residencia privada, el Palacio de Marivent ha servido, en multitud de ocasiones, como marco para las recepciones y entrevistas que el monarca ofrece tanto al Presidente del Gobierno de España como a otras autoridades internacionales.

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La finca fue construida por el arquitecto Guillem Forteza Pinya entre 1923 y 1925 por encargo del pintor Juan de Saridakis, el cual, vivió en ella hasta su muerte. Su viuda, Anunciación Marconi Taffani, cedió la construcción y sus terrenos a la Diputación Provincial de Baleares en 1966, a condición de que se crease un museo que llevase el nombre del pintor, y que permaneciese abierto al público. Estas condiciones se cumplieron hasta 1973, cuando la Diputación cedió la finca a los entonces Príncipes de España, Juan Carlos e Sofia.

26/11/14

Palácio de Albéniz

IMG_9268.JPGFue construido en 1928 por los arquitectos Joan Moya y César Martinell para la Exposición Internacional que iba a celebrarse al año siguiente. Es de inspiración neoclásica y en su interior destaca una pintura mural de Dalí y la colección de tapices de la Sala Goya. Los dos leones esculpidos que se encuentran a la entrada del palacete proceden del Palacio de Pedralbes. Únicamente se pueden visitar los jardines.

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El Palacete Albéniz es la residencia oficial de los reyes de España durante sus visitas a Barcelona.

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26/11/14

Reales Alcázares de Sevilla

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Los Reales Alcázares de Sevilla constituyen un complejo palimpsesto de edificios donde se superponen aportaciones de todas las épocas, si bien domina la imagen mudéjar y renacentista. La configuración definitiva de su recinto se debe a la época almohade (siglo XII), cuando se levantan las murallas que lo limitan. Dentro de este recinto había diversos Palacios o “cuartos”, de los cuales algunos han desaparecido. A la complejidad misma del edificio se une el cambio de nombres de sus partes.

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Al siglo XII corresponden parte de las murallas, edificaciones palaciegas, como el Cuarto del Yeso y los Jardines de Crucero del Patio así llamado y del Alcázar viejo; al XIII, el Palacio gótico; al XIV, la gran campaña decorativa del Cuarto Real o Palacio del Rey don Pedro, que aprovecha estructuras islámicas anteriores, de fecha incierta. Las aportaciones decorativas durante los reinados de Isabel y Fernando, Carlos V y Felipe II son muy importantes, sobre todo en el patio de las doncellas y en la planta alta del Cuarto Real. A los finales del siglo XVI y principios del XVII se debe la imagen de los jardines y otras obras, como el Apeadero. En la segunda mitad del XVIII se hacen bastantes obras como consecuencia del terremoto de 1755 y de un incendio en 1762, resultando bastante daño para las partes más antiguas entonces conservadas. En 1843 se emprende una restauración –no concluida- que sirve de preludio a la llevada a cabo entre 1855 y 1857 bajo la dirección de Rafael Contreras.

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Habitado por Felipe V durante el “Lustro Real”, y por Isabel II, Alfonso XII, Alfonso XIII y D. Juan Carlos I durante sus visitas a Sevilla, su paso resulta bien perceptible en el piso principal, donde sobre el amueblamiento decimonónico destacan magníficos tapices de la Colección Real.

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El Cuarto Alto, cuyo uso está atribuido a Patrimonio Nacional, comprende: el vestíbulo realizado en tiempos de los Reyes Católicos; el oratorio de los Reyes Católicos; el comedor de gala construido durante el reinado de Felipe II; el mirador de los Reyes Católicos, con influencia granadina y realizado en los años posteriores a 1492, que ofrece una de las mejores vistas de todo el Alcázar; el dormitorio del rey Don Pedro, que es una de las estancias del palacio mudéjar del siglo XIV; y la cámara oficial o de audiencias.

El Cuarto Alto es la residencia oficial de SS.MM. Los Reyes durante sus estancias en Sevilla.

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18/11/14

Palácio Real de Riofrío

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Esta finca era propiedad del Marqués de Paredes y empezó a ser alquilada por Felipe V y su segunda esposa Isabel de Farnesio como coto de caza. Fallecido el monarca en 1746 la reina viuda decidió comprarlo y edificar aquí un palacio por motivos diversos, desde la voluntad de tener un dominio del que fuese señora absoluta una vez separada de la Corte, hasta la intención de dotar a su hijo pequeño, don Luis, de una residencia campestre propia.

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Aconsejó en ese asunto a la reina su secretario el marqués Annibale Scotti quien, aficionado a la arquitectura y poco satisfecho con el proyecto de Sachetti para el palacio real de Madrid, influyó para crear aquí una versión corregida y algo reducida de aquél. El arquitecto fue Vigilio Rabaglio, influido sin duda por el más destacado Bonavía y, desde luego, por Scotti. Las obras, iniciadas en 1751, quedaron terminadas  en 1762, pero el acceso de Carlos III al trono de España hizo que su madre, Isabel de Farnesio, volviese a representar un papel destacado en la corte y no prestase más atención a este sitio ni lo llegase a habitar nunca. Quedó incorporado al Patrimonio de la Corona por Carlos III tras el fallecimiento de la reina viuda en 1766.

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Por tanto el palacio solo sirvió como pabellón de caza en el siglo XVIII y XIX y solo residieron en él personas reales durante cortos períodos en la segunda mitad del XIX, especialmente el rey consorte don Francisco de Asís y Alfonso XII cuando enviudó, correspondiendo a estas épocas la decoración interior y el mobiliario.

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 Fonte: www.patrimonionacional.es

18/11/14

Palácio Real de Aranjuez

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Aranjuez fue desde la conquista cristiana propiedad de la Orden de Santiago, cuyos grandes maestres tenían aquí un palacio en el emplazamiento del actual. Cuando los Reyes Católicos adscribieron al soberano el papel de gran maestre de Santiago, Aranjuez quedó incorporado a la Corona. Esta fértil vega en la confluencia del Tajo y del Jarama, se convirtió en la residencia campestre por excelencia de los Reyes españoles: en la cultura española del Siglo de Oro decir Aranjuez significaba la perfección de la naturaleza, ordenada por el hombre, como El Escorial lo era del arte.Palacio de Aranjuez (20).jpg

Tal excelencia fue apoyada por el artificio renacentista, pues Carlos V ya quiso hacer de este heredamiento una gran villa de inspiración italiana, designio continuado por Felipe II, que encargó a Juan Bautista de Toledo el trazado de las calles arboladas que ordenan el territorio dedicado a jardines y cultivos. Las presas llevadas a cabo en el siglo XVI regulaban el curso del Tajo y permitían regar los terrenos mediante canales.

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Los Borbones no dejaron de desarrollar el esplendor del Sitio, donde pasaban toda la primavera desde semana santa hasta julio. Felipe V dispuso nuevos jardines, y Fernando VI el trazado de más calles arboladas y nueva población que alcanzó su completo desarrollo bajo Carlos III y Carlos IV. Como Fernando VII e Isabel II continuaron visitando Aranjuez durante la “Jornada” primaveral, el esplendor regio del Sitio se mantuvo hasta 1870.

El Palacio Real, construido por Felipe II sobre el emplazamiento del antiguo palacio de los maestres de Santiago, debe su arquitectura a Juan Bautista de Toledo –que lo inició en 1564- y a Juan de Herrera, quien sólo llegó a terminar una mitad. Aunque lleno de rasgos originales en su planteamiento, el edificio resulta característico del clasicismo de los Austrias con alternancia de piedra blanca y ladrillo. El plan original fue continuado por Felipe V en 1715, pero no terminado hasta 1752 por Fernando VI. En la forma regular que Juan Bautista de Toledo había concebido, y que había tardado dos siglos en terminarse, el palacio sólo se mantuvo veinte años, pues en 1775 Carlos III mandó añadir dos alas.

Real Casa del Labrador

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Carlos IV, siendo Príncipe de Asturias, utilizó como casa de recreo los pabellones del embarcadero de Fernando VI y creó en torno el Jardín del Príncipe. Cuando ascendió al trono decidió realizar al extremo opuesto de estos jardines una nueva casa de campo, llamada del Labrador por su exterior inicialmente modesto pero que desde el principio estaba destinado a contrastar con la magnificencia de su interior. Fue construida por el arquitecto mayor Juan de Villanueva y su discípulo Isidro González Velázquez, a quien se deben algunos de sus interiores.

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Estos, elaborados en diversas fases hasta 1808, constituyen la obra cumbre de la suntuosa decoración interior encargada por este monarca en sus palacios y casas de campo. Destaca en este conjunto la integración entre las diferentes artes y el lujo de los textiles, en particular las sederías de Lyon, así como la plena conservación de todos sus elementos en la planta principal, donde Fernando VII introdujo ciertas piezas y algunas vistas de Brambilla.

Jardines del Rey, de la Isla, del Parterre y del Príncipe

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Felipe II, gran amante de los jardines, puso especial empeño en Aranjuez: de su época se conservan el Jardín de la Isla, trazado por el arquitecto Juan Bautista de Toledo, y el del Rey inmediato al palacio y cuya decoración actual se debe a Felipe IV. También en la Isla, la mayor parte de las fuentes se deben a Felipe IV si bien los Borbones continuaron enriqueciéndolo con detalles como los bancos de Carlos III.

Felipe V añadió a los jardines existentes dos nuevos trazados a la francesa: el Parterre ante el palacio y el extremo al final del Jardín de la Isla, llamado la Isleta, donde instaló la Fuente de los Tritones que Isabel II hizo llevar al Campo del Moro.

El Jardín del Príncipe debe su nombre y su creación al hijo y heredero de Carlos III quien en la década de 1770 empezó a utilizar el antiguo embarcadero de Fernando VI como pabellón de recreo y a desarrollar entorno un jardín paisajista a la moda anglofrancesa con influencia directa de los jardines de María Antonieta en el Petit Trianon. Colaboraron aquí Juan de Villanueva y Pablo Boutelou.

18/11/14

Palácio de La Granja de San Ildefonso

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Felipe V creó este Real Sitio como una obra personal y completamente nueva con el fin de retirarse, y en efecto, abdicó en 1724, pero en agosto de aquel mismo año hubo de ceñir de nuevo la corona debido a la muerte de su hijo Luis I. A partir de entonces este retiro constituyó su palacio favorito y residencia estival, uso que continuó hasta el reinado de Alfonso XIII.

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Ya los reyes castellanos medievales utilizaban los pinares de Segovia como cazadero y tuvieron varios palacios en estos parajes, entre ellos el de Valsaín, reedificado por Carlos V y Felipe II pero que se incendió en 1683.

Felipe V escogió para su nuevo real sitio, cercano a Valsaín pero de nueva planta, la granja que los jerónimos del Parral (Segovia) tenían aquí y que les compró en 1720.

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Encargó las obras del palacio a Teodoro Ardemans y las del jardín a René Carlier. El estilo español tradicional del primer arquitecto contrastaba con el radicalmente francés del segundo, discípulo del arquitecto de Luis XIV. Las obras avanzaron con gran rapidez, de modo que estaban concluidas en lo esencial a principios de 1724 y los reyes pudieron instalarse aquí en 1723.

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Tras su vuelta al trono, Felipe V encargó ampliar tanto los jardines como el palacio, éste a cargo del arquitecto romano Andrea Procaccini.

Cuando en 1736 el arquitecto Filippo Juvarra vino a España, los reyes le encargaron una nueva fachada en el eje central del jardín, terminada ya por su discípulo Giambattista Sacchetti. El conjunto arquitectónico del palacio resulta muy italiano y de una gran densidad debido a todas estas fases construidas en tan poco tiempo.
El elemento central del edificio es la capilla real o Colegiata, construida por Ardemans y redecorada por Francisco Sabatini bajo Carlos III. Inmediato al altar mayor está el panteón real donde reposan Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio.04.jpgAunque el palacio sufrió un devastador incendio en 1918 conserva aún casi todas las decoraciones al fresco de la época de Felipe V, destacando el dormitorio de los soberanos, según diseños de Juvarra y con pinturas de Panini.

Tan relevantes como el palacio eran para Felipe V los jardines, donde puso grandísimo empeño en el conjunto de las fuentes, de gran interés a nivel europeo, tanto por la amplitud y estado de conservación del sistema hidráulico original, aún hoy en funcionamiento, como por la ornamentación escultórica realizada por artistas franceses que habían trabajado en los palacios de Luis XIV, sobre todo en Marly. Desaparecido el Marly de Luis XIV, es La Granja el principal ejemplo de este tipo de jardín formal a la francesa con riquísima decoración escultórica.

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La mayor parte de los edificios para el séquito y la urbanización del pueblo se deben a Carlos III y en su mayor parte fueron vendidos en el Sexenio Revolucionario o transferidos luego a otras entidades; cabe destacar la Fábrica de Cristales y la Casa de Infantes, pero continúan formando parte del conjunto palatino las casas de Oficios, Canónigos y Caballerizas.

Los jardines

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El trazado de los jardines se debe al arquitecto francés René Carlier quien los dejó enteramente diseñados y en gran parte realizados antes de su temprana muerte en 1722. La ejecución de sus planes fue continuada bajo la dirección de los escultores René Fremin y Jean Thierry y del jardinero Esteban Boutelou, todos franceses, que consiguieron dar notable coherencia a este trazado formal característico del estilo final de Luis XIV y de la Regencia.

El jardín inicial consistía en la zona frente al palacio, hasta la calle de la Medianería, mientras que la zona de las Ocho Calles, era un pequeño parque de caza. Tras su vuelta al trono, Felipe V amplió el jardín incorporando a él las Ocho Calles y añadiendo luego más fuentes en esa área y sus inmediaciones, siendo la de Diana la última que encargó.

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Las fuentes, realizadas en plomo para ser pintadas imitando bronce y mármol, y las estatuas de mármol forman el conjunto escultórico  de mayor riqueza y el mejor conservado de su época. Fremin, Thierry y Bousseau dirigieron a un equipo de escultores que llevaron a cabo entre 1720 y 1745 este escenario animado por los espectaculares juegos de agua de las fuentes.

18/11/14

Palacio de La Almudaina

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El castillo real de la Almudaina se yergue en el punto de la ciudad de Mallorca donde constan asentamientos desde época romana y que ha sido la sede del poder en la isla posiblemente desde entonces.

Restos de la alcazaba árabe, sobre la que hay referencias de los siglos XII y XIII, pueden rastrearse aún en la forma del castillo actual.

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El castillo fue levantado a principios del siglo XIV entre 1305 y 1314 para Jaime II y floreció como sede de la corte de los reyes de Mallorca en la primera mitad de aquella centuria.

Sede de la Audiencia desde Felipe II, residencia del Virrey y del Capitán General, y centro administrativo del Real Patrimonio en la isla, la Almudaina es actualmente la residencia oficial de S.M. el Rey durante sus visitas a Mallorca.

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En el conjunto destaca la Capilla Real de Santa Ana, el Gran Salón o Tinell (dividido en dos niveles desde el siglo XVI para acomodar la audiencia) y el Palau del Rei. Fue objeto de importantes reformas por el arquitecto Bennazar a principios del siglo XX y de restauraciones en las décadas de 1960, 70 y 80.

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 Los reyes de España en la recepción en el Palacio de La Almudaina.

18/11/14

Palácio Real de El Pardo

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El monte del Pardo era apreciado como cazadero por los reyes de Castilla en el siglo XIV, y ya desde el XV existía aquí un pequeño castillo, edificado por Enrique III y Enrique IV en el emplazamiento del palacio actual.

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Carlos V ordenó su completa reedificación encargándosela a Luis de Vega, que realizó un pequeño alcázar tradicional español cuadrado con torres sobresalientes en las esquinas y todo rodeado por un foso, siguiendo el estilo plateresco castellano, como muestran la portada principal y las galerías del patio, donde los escudos y emblemas evocan al Emperador.

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El palacio fue terminado por Felipe II, que introduce aquí por primera vez las techumbres de pizarra a la flamenca, con altos caballetes y chapiteles, y que decora su interior al modo italiano con importantes frescos y con la galería de retratos, donde se reunían obras maestras de este género debidas a Tiziano, Antonio Moro y sus discípulos. Pero un incendio en 1604 destruyó completamente toda esa decoración salvo la sala de Gaspar Becerra en la torre suroeste.

Felipe III encargó la reedificación a Francisco de Mora e intentó mantener el espíritu de su padre con abundante decoración al fresco, destacando entre los conservados los techos de Carducho y Cajés.  A su vez, Felipe V alteró completamente el interior para poder albergar a toda la corte, puesto que vivía aquí tres meses de invierno.

Por el mismo motivo Carlos III ordenó ampliar esta residencia, encargando a Sabatini que duplicase el palacio existente haciendo un patio igual (Borbones) al que ya existía (Austrias) y con otro más pequeño en medio para el paso de las carrozas.

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Los Borbones, especialmente Felipe V y Carlos III, utilizaron este palacio sistemáticamente como residencia durante los meses de enero, febrero, marzo y parte de abril. De su uso invernal deriva el encargo de importantes series de tapices; bajo Carlos III, Goya, los Bayeu y otros pintores realizaron los modelos o cartones para estas tapicerías realizadas en la madrileña Real Fábrica de Santa Bárbara.

Carlos IV dejó de residir anualmente en El Pardo y mandó llevar a San Lorenzo de el Escorial varias series de paños que quedan desde entonces desunidas. Fernando VII volvió a decorar el palacio con otras tapicerías.

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En la actualidad se destina a la visita turística, así como a residencia de los Jefes de Estado extranjeros de visita oficial en España.

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 Felipe y Letizia en su petición de mano.

Jardín de la Casita del Príncipe, Jardín de Palacio y Jardín y finca de La Quinta

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El jardín del Palacio del Pardo fue creado por Fernando VII, pues hasta entonces solo estaba ajardinado el foso que rodea el edificio, de lo que existen curiosas descripciones del siglo XVI.

La Quinta contiene el jardín aristocrático conservado más importante de la época de Felipe V, en un trazado formal influido por el estilo francés e italiano. Directa consecuencia de lo que Felipe V llevaba a cabo en La Granja, fue realizado para su Caballerizo Mayor, duque del Arco.

El Jardín del Príncipe es característico del jardín neoclásico español al estilo formal italiano, en terrazas divididas con recuadros.

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